OPINIÓN | La inteligencia artificial también necesita buen gusto

 




La inteligencia artificial genera. El ser humano dirige.

*Por David Santana*

La inteligencia artificial está cambiando la manera en que diseñamos. Hoy una persona puede crear en segundos un afiche, una portada, una publicidad o una imagen que anteriormente requería mucho más tiempo.

Pero mientras más observo los diseños hechos con IA, más convencido estoy de algo: tener inteligencia artificial no convierte automáticamente a una persona en diseñador.

Estoy viendo trabajos técnicamente impresionantes, pero visualmente saturados. Demasiados brillos, luces, efectos 3D, letras gigantes, sombras, reflejos, fondos espectaculares y elementos compitiendo entre sí.

Y llega un momento en que el diseño pierde el horizonte.

En vez de verse profesional, comienza a verse artificial. En lugar de comunicar, parece querer demostrar todo lo que la IA sabe hacer al mismo tiempo.

El problema muchas veces está en el prompt

Para quienes están comenzando, el prompt es simplemente la instrucción que escribimos para decirle a la inteligencia artificial qué queremos.

Si escribimos:

“Hazme un diseño espectacular, súper moderno, futurista, con luces, efectos, letras 3D, brillo, fuego, profundidad, fondo cinematográfico y muchos detalles”.

No debería sorprendernos recibir una imagen exagerada.

Estamos ordenándole a la IA que exagere.

Yo utilizaría algo mucho más parecido a esto:

“Diseña un anuncio periodístico profesional y sobrio. Utiliza una fotografía principal, un titular claramente legible y el logotipo del medio. Mantén suficiente espacio libre, máximo tres colores y una composición equilibrada. Sin letras 3D, sin brillos excesivos, sin efectos futuristas y sin elementos decorativos innecesarios. Debe parecer un trabajo editorial realizado por un diseñador profesional.”

La diferencia está en que el segundo prompt no solamente dice qué hacer; también establece límites.

Tres diseños para un mismo mensaje

Quisiera demostrarlo visualmente utilizando exactamente la misma información.


VERSIÓN 1 — IA SATURADA: muchos efectos, destellos, fondos complejos, letras tridimensionales, demasiados colores y elementos. Impacta inicialmente, pero todo quiere llamar la atención.



VERSIÓN 2 — IA CONTROLADA: reducimos efectos y colores, organizamos mejor la información y establecemos una jerarquía.

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VERSIÓN 3 — ACABADO PROFESIONAL: una imagen fuerte, un buen titular, tipografía limpia, espacio para respirar, identidad del medio y solamente los elementos necesarios.

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No significa que todo diseño tenga que ser minimalista. Hay trabajos que necesitan energía, colores y elementos expresivos. Pero incluso entonces debe existir jerarquía visual: el público tiene que saber inmediatamente dónde mirar primero. El espacio vacío tampoco es espacio desperdiciado; ayuda a separar elementos y mejorar la lectura.


La IA debe ser la herramienta, no el diseñador


Para mí, ahí está la diferencia.


Podemos pedirle veinte efectos, pero debemos tener el criterio para utilizar solamente dos. Podemos generar diez versiones, pero debemos saber cuál funciona.


El verdadero profesional no es necesariamente quien logra que la IA haga más cosas.


Es quien sabe cuándo decirle: “hasta ahí”.


Cuando una persona vea nuestro trabajo, la primera reacción no debería ser:


“Eso lo hizo una inteligencia artificial”.

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