Por David Santana.
En la era digital, una parte importante de la actividad que observamos diariamente en internet no necesariamente es realizada por personas. Detrás de comentarios, respuestas automáticas, publicaciones y otras acciones pueden encontrarse los llamados bots, programas informáticos diseñados para ejecutar determinadas tareas de manera automática.
¿Qué es un bot?
La palabra bot proviene de “robot”. En términos sencillos, se trata de un programa que puede realizar automáticamente acciones que normalmente haría una persona utilizando una computadora, una aplicación o una red social.
Los bots no son necesariamente malos. Existen herramientas automatizadas utilizadas legítimamente para responder preguntas frecuentes, ofrecer servicio al cliente, enviar notificaciones, organizar información, gestionar citas o realizar otras tareas repetitivas.
El problema aparece cuando estas tecnologías son utilizadas para engañar, manipular conversaciones o crear una falsa percepción de popularidad o rechazo.
Los bots en las redes sociales
En plataformas digitales pueden existir cuentas automatizadas o parcialmente automatizadas capaces de publicar contenidos, compartir publicaciones, reaccionar, seguir cuentas o participar repetidamente en conversaciones.
Cuando muchas cuentas son coordinadas para actuar alrededor de un mismo contenido, pueden producir la impresión de que existe un enorme movimiento de personas apoyando o rechazando determinada posición, aunque esa actividad digital no represente necesariamente la opinión real de la población.
Por ejemplo, cientos de cuentas podrían comenzar simultáneamente a comentar una publicación, repetir mensajes similares o impulsar determinado tema. Para una persona que observa esa actividad sin conocer su origen, podría parecer que existe una reacción espontánea y masiva.
¿Qué es una granja de bots?
El término “granja de bots” suele utilizarse para describir conjuntos numerosos de cuentas o sistemas automatizados que funcionan de manera coordinada.
Estas redes pueden ser utilizadas para aumentar artificialmente determinadas métricas digitales, amplificar mensajes, generar interacciones o intentar posicionar determinadas conversaciones.
Sin embargo, es importante hacer una diferencia: no toda actividad coordinada significa automáticamente que exista una granja de bots. Personas reales también pueden organizarse para publicar o comentar al mismo tiempo. Para afirmar que una campaña específica utiliza bots se necesitan evidencias técnicas y verificables.
¿Para qué pueden utilizarse?
Los bots tienen usos legítimos y otros cuestionables. Entre sus diferentes aplicaciones se encuentran:
- Atención automática al cliente y respuestas frecuentes.
- Envío de alertas, recordatorios y notificaciones.
- Automatización de tareas repetitivas.
- Recopilación y organización de información.
- Publicación programada de contenidos.
- Generación automática de determinadas interacciones.
- Amplificación artificial de mensajes en redes sociales.
- Difusión masiva de propaganda o desinformación.
- Creación de una apariencia exagerada de apoyo, rechazo o popularidad.
Bots, inteligencia artificial y cuentas falsas no son exactamente lo mismo
También es importante evitar confusiones. Un bot es principalmente un sistema automatizado; una cuenta falsa puede ser manejada completamente por una persona; y la inteligencia artificial puede ser incorporada a cualquiera de estos sistemas para producir textos, imágenes o respuestas más sofisticadas.
Actualmente, esta combinación hace cada vez más difícil determinar a simple vista si determinadas interacciones proceden de personas reales.
¿Cómo podemos sospechar de una actividad artificial?
Ninguna señal por sí sola demuestra la existencia de un bot. Sin embargo, algunos comportamientos pueden llamar la atención: cuentas creadas recientemente, publicaciones excesivamente repetitivas, mensajes prácticamente idénticos entre diferentes perfiles, actividad continua durante períodos prolongados o grupos de cuentas que reaccionan de manera coordinada.
Para realizar una investigación seria deben analizarse múltiples indicadores y evitar acusaciones basadas únicamente en sospechas.
Un desafío para la información digital
Los bots forman parte de la evolución tecnológica y pueden resultar extremadamente útiles cuando son utilizados de manera transparente. El verdadero desafío aparece cuando la automatización es empleada para hacer pasar una actividad artificial por una reacción humana auténtica.
Por eso, frente a miles de comentarios, reproducciones, “me gusta” o publicaciones sobre determinado tema, existe una pregunta que cada día adquiere mayor importancia:
¿Estamos observando realmente la opinión de miles de personas o estamos frente a una actividad amplificada artificialmente?
Comprender cómo funcionan los bots es también una nueva forma de alfabetización digital. En un escenario donde personas, algoritmos e inteligencia artificial conviven en las mismas plataformas, aprender a distinguir entre popularidad real y actividad artificial será cada vez más importante para periodistas, instituciones y ciudadanos.
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